Arquitectura pasiva: ¿solución sostenible o puro marketing?

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En el equipo de Code Studio analizamos esta nueva tendencia arquitectónica para comprobar si su diseño (y el coste) es tan efectivo como se plantea

 

Ya es una realidad tangible: cada vez más estudios de arquitectura, en la actualidad, venden el concepto Passivhaus como un sistema de construcción revolucionario que moldea la vivienda en términos de eficiencia energética y promete un ahorro extraordinario de gas y electricidad. Pero, ¿la fórmula es cierta o tan solo se trata de una estrategia publicitaria para atraer a los consumidores más comprometidos con el medioambiente?

 

Lo que sí queda claro a primera vista, al menos, es el origen del concepto. Algunos autores datan los inicios de la arquitectura pasiva en la Antigua Grecia: en aquel momento, Sócrates ya describía los beneficios de las casas orientadas al sur, que según él permitían la entrada de la luz natural en invierno, mientras que en verano el arco solar se desplazaba por encima del tejado, generando sombra en su interiorismo.

 

Aun así, habría que esperar hasta finales de los 80 para que naciese, como tal, el concepto alemán Passivhaus. Lo hizo de la mano de dos profesores, Bo Adamson y Wolfgang Feist, que etiquetaron con ese término el nuevo modelo de construcción de viviendas eficientes (permitía reducir el consumo energético en más de un 70%). Un proyecto ambicioso, a la vez que visionario, teniendo en cuenta la crisis actual de los combustibles fósiles y la nueva era hacia la transición ecológica.

 

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Esta vivienda de Nuevo México, con estética futurista, integra la tecnología de las chimeneas solares a su arquitectura pasiva.

 

A raíz de los estudios universitarios se fundó el Passive House Institute, un centro de investigación independiente especializado en el desarrollo de la arquitectura pasiva. Era, de hecho, el único autorizado para conceder certificados PassivHaus, que determinaban si una obra había seguido realmente los principios de la eficiencia energética. Lo que ejemplifica que, en aquel momento, la teoría ya estaba escrita. La casa que la aplicó por primera vez, manteniéndose fiel a sus condiciones, se construyó en 1990.

 

Ahora bien, ¿cuáles son esos mandamientos de la Passivhaus? Sin duda, el aislamiento térmico es fundamental en el diseño de la arquitectura pasiva. Por lo que hay que romper los puentes térmicos, es decir, obstaculizar las fugas de temperatura desde el interior de la vivienda o, por el contrario, impedir que penetre el frío y calor a través de las ventanas, los suelos en contacto con el terreno o incluso las grietas microscópicas por defectos en la construcción. Con el aislamiento se reduce al mínimo el impacto del clima exterior, disminuyendo el consumo energético, pero manteniendo el confort que aporta el uso elevado de la refrigeración o calefacción.

 

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Cerca de París, la casa de la imagen también cree en la arquitectura pasiva. Su fachada está hecha de cañas de bambú y paneles de madera maciza que, gracias al revestimiento, con el tiempo se volverán tan grises como los graneros franceses. La vivienda, en el techo, incluye paneles fotovoltaicos que producen 2.695kWh al año.

 

Sacarle partido a la luz natural, tal y como describía Sócrates, es otro de los mandamientos de la arquitectura pasiva. La idea consiste en orientar la vivienda de forma que reciba la máxima cantidad de luz solar en invierno, y poder mantener caliente su interior a cualquier hora. El problema de esta orientación es que obliga a instalar protecciones solares que dejan pasar la luz natural, pero bloqueando el contacto directo del sol.

 

Respecto a la energía, la arquitectura pasiva tiende a minimizar su uso y, al mismo tiempo, exige que toda la electricidad la produzcan fuentes de energía verde. Como las placas solares fotovoltaicas. Justo este aspecto es el que hace que la viabilidad de la Passivhaus sea mucho más compleja, especialmente en España, ya que la energía de muchas compañías de luz (aunque sus tarifas verdes afirman que la obtienen de fuentes renovables) en realidad proviene de la Red Eléctrica. Que es, en resumidas cuentas, como una gran piscina en la que se vierten energías tanto renovables como no renovables.

 

El concepto de la arquitectura pasiva, en conclusión, es mucho más que una campaña de marketing, precisamente por el hecho de estar aupado por varios años de investigación universitaria, un instituto especializado y un certificado internacional. Pero todo lo expuesto anteriormente abre otro debate: ¿cuánto tiempo se necesitaría para amortizar la inversión realizada en una casa de estas características?

 

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La casa MM, con vistas al Castillo de Bellver de Palma de Mallorca, se orienta al sur siguiendo los principios de la arquitectura pasiva.