La ‘Wishbone chair’ cumple 70 años

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En Code Studio celebramos la historia de este emblema del diseño e interiorismo recordando cómo ha evolucionado

 

A Hans J. Wegner (Dinamarca, 1914-2007) lo llamaban el maestro de la silla porque hizo más de 500. Al final no todas pasaron a la historia. Pero las que sí lo consiguieron han ayudado, además, a construir la idea generalizada (de sutileza en forma y función) que gira en torno al diseño nórdico. Como el modelo CH24 -o popularmente, la Wishbone chair-: el danés la planteó en 1949 dentro de una serie que se inspiraba en los asientos chinos de la dinastía Ming, del siglo XVII, y que se habían armado con madera Huanghuali.

 

El diseño original, exclusivo para Carl Hansen & Son, empezó a producirlo esta firma en 1950. Y todavía forma parte de su catálogo. Allí explican que hace falta una media de 100 pasos (la mayoría, a mano) para estructurar una auténtica Wishbone chair. Desde la casa mencionan ejemplos: “un experto artesano tarda alrededor de una hora en coser el tejido del asiento”. Pero es algo que, dicen, resulta fundamental: “tiene que utilizar unos 120 metros de cordón de papel para que el acabado de la silla sea fuerte, estable y duradero”.

 

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Así luce, por detrás y por delante, la primera versión que ideó Wegner.

 

Lo curioso también es que este modelo, más allá de las cifras que todavía genera, sigue interesando a la prensa sea cual sea el motivo. La periodista de estilo y decoración Pilar Viladas, que solía colaborar en la revista T de The New York Times, escribió en 2010 sobre el proyecto Pink Wishbone. La idea que había detrás no podía ser más inclusiva: gracias al showroom de muebles Suite NY (que ha desarrollado ya más de una decena de proyectos culturales por todo el mundo), la silla de Wegner se produciría en 2011 con un diseño de color rosa, y el 20% de los beneficios se destinarían a la Breast Cancer Foundation.

 

“La investigación sobre el cáncer de mama es un esfuerzo indiscutiblemente valioso”, explicaba Viladas en el artículo, “pero los contenedores de objetos rosa que se han vendido para ayudar a pagarlos no siempre han sido lo que una llamaría diseño de alto nivel”. Hasta que llegó esta iniciativa a la Gran Manzana, claro, y la exclusiva tienda Barneys New York, en la Madison Avenue de Manhattan, la reforzó exhibiendo las interpretaciones que 20 diseñadoras, interioristas y directoras creativas (como Sheila Bridges, Sara Rotman o Tori Golub) habían hecho de la Wishbone chair en tonos rosa.

 

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Dos de los modelos del proyecto Pink Wishbone. El diseño de la izquierda es de la estadounidense Sara Rotman. Y el de la derecha, de Tori Golub.

 

Del bebé de Wegner tampoco se han olvidado en España. A principios del 2019, la revista ICON Design de El País le dedicó otro artículo a la edición anual (de unidades muy limitadas) que Carl Hansen & Son produce de la silla. “La de este año parte de unas pruebas que el danés realizó en los 90, pero que finalmente abandonó”, informan en la web de ICON. La publicación de SModa, también en 2019, incluyó esta pieza entre los 50 modelos a los que todo el mundo debería echar un vistazo antes de lanzarse a comprar la sillería para su casa. La Wishbone ocupaba el número 23 de la lista. Aunque en el equipo de Code Studio todo el mundo opina que, viendo lo que ha conseguido en su 70 aniversario, se merece estar muchísimo más por delante.

 

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No importa cómo sea un interiorismo: esta silla siempre tendrá una opción disponible para encajar en cualquier estancia de cualquier país del mundo.